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Parroquia de
San Francisco de Asís
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1.
La Parroquia |
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La actual Parroquia fundada en 1821, ocupa la Iglesia del
antiguo convento de San Francisco, uno de los primeros que se
fundaron en la ciudad, construida en 1518 por el sevillano Pedro
Llerena, aunque el templo primitivo sucumbió bajo las llamas
del ataque a la ciudad del holandés Van der Does. De las
huertas de este convento salieron las semillas de productos cuyo
cultivo se extendió luego por todo el nuevo mundo. |
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De la edificación actual se destaca la portada de piedra, de
claro sabor barroco, y en su interior las tres naves levantadas al
estilo usual de las Iglesias del Archipiélago, en cuya
construcción intervinieron también Juan Lucero,
en 1635 y Juan Báez Marichal en 1652. Junto al artesonado de
su techo de estilo mudéjar destaca la decoración
del templo obra del artista Gran Canario Jesús Arencibia
Gil, realizado en el conjunto de trabajos proyectados entre 1954 y
1961, para mejorar la decoración del templo.
También cabe mencionar su curiosa espadaña en
piedra separada del edificio con la Iglesia. |
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En esta Iglesia se custiodia la imagen dela Virgen de la
Soledad de la Portería, que desde muy antiguo goza de grav
veneración entre los habitantes de la ciudad, que la
acompaña cada Semana Santa en su recorrido por Triana y
Vegueta
en su rico y bello tronco con palio de varales de Plata Repujada. |
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| Espadaña |
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| - LA ESPADAÑA DE SAN FRANCISCO |
| La espadaña de la Parroquia de San Francisco de Las Palmas y sus
alrededores, cuya restauración acaba de finalizar, permanecieron
durante cuatro décadas sumidos en un incomprensible abandono. |
| Ni su dilatada historia ni sus valores arquitectónicos impidieron en su
día que la piqueta voraz destruyera portadas góticas, demoliera
claustros y capillas y convirtieran en astillas los artesonados
mudéjares. En pocas semanas desapareció el que había sido el convento
franciscano más importante del Archipiélago. |
| Lo que añade gravedad a este atentado al patrimonio artístico es que un
fue perpetrado por un empresario especulador, sino por el Ayuntamiento
y el Cabildo, instituciones sobres las que recae el deber de velar por
la perdurabilidad de nuestra riqueza monumental. |
| En la actualidad, el comportamiento de estas corporaciones es muy
diferente. Vigilan con celo las actuaciones que puedan afectar a los
edificios de singular significación y a las zonas protegidas y, por
añadidura, arbitran fondos para su restauración |
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| - LAS VISICITUDES DEL EDIFICIO CONVENTUAL |
Las desventuras del cenobio franciscano comenzaron en 1835, cuando el
ministro Juan Álvarez Mendizábal suprimió por decreto las comunidades
religiosas y dispuso la incautación de sus cuantiosos bienes. Entonces
los frailes se vieron obligados a abandonar el convento trianero, que
se convertiría en cuartel de Infantería.
Poco más de un siglo permaneció en él la tropa, hasta que el Ministro
de la Guerra se avino a cederlo en permuta al Cabildo Insular a cambio
del edificio de la calle Juan de Quesada, en que hoy se encuentra el
rectorado de la Universidad. Este edificio había sido ocupado manu
militare durante la guerra civil para destinarlo a hospital militar, y
como su recuperación resultaba difícil, optó el Cabildo por la permuta. |
Dueña la Corporación del antiguo convento, se apresuró a demolerlo,
quizás temerosa de futuras incautaciones. Lo que se había alzado en los
siglos XVI y XVII terminó, en pocas semanas, convertido en escombros. En medio de tanta desolación y ruina sólo se mantuvo en pié, pero
tambaleante, la espadaña, edificada en 1679. De nada sirvió que
protestaran las voces de sus campanas: nadie la quiso escuchar.
De
estos bronces centenarios dijo D. Benito Pérez Galdós: “Cuando he oído
el tañido de sus campanas, siempre he sentido una emoción entre triste
y dulce. Su son no lo confundiría con ninguno. Lo distinguiría entre
cien que tocasen a un tiempo”. |
| - RESTAURACIÓN DE LA ESPADAÑA Y DE SU ENTORNO |
El sector urbano en que se
haya enclavado la iglesia parroquial ha experimentado en estos últimos
años una transformación profunda. Sobre el solar que fue
originariamente convento se ha construido, quizás con ciertas
estrecheces, el Conservatorio de música, que humilla con sus
proporciones la sobria arquitectura del templo.
A la espadaña también le
llegaría, después de dilatados trámites, la hora de su restauración.
Hubo un primer intento que se materializó en el proyecto redactado por
los arquitectos Alicia Doreste y José Luís Gago en 1989 para la
Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias, que no llegó a
realizarse. Posteriormente. En 1998 y 2001, con la autoría de los
mismos arquitectos, se confeccionaron nuevos proyectos para el Servicio
de Patrimonio del Cabildo. Con sujeción a éstos se ha ejecutado las
siguientes obras: |
-Construcción de un contrafuerte en la parte posterior de la
espadaña, que se hallaba apuntalada por falta de estabilidad
- Sustitución de sillares de cantería afectados por la erosión
- Reconstrucción del balconcillo de madera que corona parte de los nichos en los que se alojan las tres campanas
-Como
acertada innovación ha sido esculpida en el contrafuerte la frase que
Galdós dedicó a las campanas de la iglesia en la que fue bautizado en
1843
- Además, y en el entorno del campanario, se ha repuesto dos
arcos de medio punto, apoyados sobre columnas, que hasta 1856 formaban
la fachada sur del convento. Por esta arcada se accedía a la capilla en
la que recibiría culto la Virgen de la Soledad. |
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Acuarela de C. Quesada
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| - LA CAPILLA DE LA ORDEN TERCERA |
| Lo que ha resultado irrecuperable de este rincón ha sido la
capilla de la Orden Tercera, que se hallaba lindando con la espadaña y
el portalón de la huerta conventual. |
Esta pequeña iglesia, de planta rectangular, la cubría un
artesonado a dos aguas de mucha calidad y poseía retablos e imágenes de
mérito.
Con motivo de la desamortización pasó el sagrado lugar a
manos del Ayuntamiento, que lo destinó a escuela de primerasletras y a
aula de la Academia de Dibujo de la Real Sociedad Económica de Amigos
del País. |
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| En 1953, el Ayuntamiento capitalino tomó el acuerdo de demolerla
para, sobre su solar, trazar la calle que enlaza la de Domingo Déniz
con la de Primero de Mayo. Las inmisericordes palas mecánicas dejaron
entonces al descubierto las sepulturas de los hermanos cofrades, que
habían elegido aquel lugar para su eterno y seguro descanso. Los restos
que afloraron fueron trasladados al cementerio. |
| La Sociedad Económica de Amigos del País no salió perjudicada:
fue compensada con una planta completa en el edificio de las Academias
Municipales de la calle Mendizábal. |
| A pesar de lo mucho que se ha perdido para siempre, lo que
perdura se halla consolidado y notablemente mejorado, gracias a las
aportaciones dinerarias del Cabildo y el buen hacer de los arquitectos
directores de la obra. |
| Callejero de la Parroquia |
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1. Introducción |

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La parroquia de San Francisco de Asís del histórico
y comercial barrio de Triana, fue erigida, por primera vez, el 19 de
agosto de 1821, y el 16 de junio de 1840 definitivamente. El templo
parroquial lo ocupa, desde el primer momento, la iglesia del antiguo
convento franciscano, una vez desechada la antigua ermita de Ntra. Sra.
de los Remedios (1497), un amplio solar en la actual plazuela de
Hurtado de Mendoza , popularmente
conocida como “Plaza de las ranas,” que haría que
nuestra parroquia se denominara, al inicio, “Parroquia de
Nuestra Señora de los Remedios y San Francisco de
Asís”.
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El templo actual tiene ya cerca de cinco siglos y, en su planta y
alzado, es exactamente la misma que se concluyó en 1699. En el
año 1985 (Real decreto de 20 de diciembre del mismo año)
fue declarado Monumento Histórico Artístico. Suprimer párroco fue D. Antonio Agustín Barbosa.
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La parroquia limita con las parroquias de San Nicolás,
(calles Acequia, Concha Espina y 1º de Mayo) San Agustín
(barranco Guiniguada) y San
Bernardo (Calles Perdomo y Munguía). Es nuestra intención
ir describiendo en este lugar, mes tras mes, el nomenclator de las
principales calles de
esta jurisdicción. |
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2.
Plaza de San Francisco |
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Comenzamos nuestro recorrido sentimental por las difrentes plazas y
calles que conforman la jurisdicción parroquial de San
Francisco de
Asís, algunas de las cuales ya aprecen el el plano qu
etrazó el
ingeniero cremonés Leonardo Torriani en 1590. |
| Como el
espacio público urbano más próximo al
templo es la Plaza de San
Francisco, comenzaremos por ella este evocador paseo. |
| La plazoleta se
formó a la par que las obras del convento iban avanzando. La
denominación inicial fue la de "compás de San
Francisco" y era como la
antesala del edificio sacro que le servía de fondo. Para
hacerlo más
recoleto y darle intimidad, una alta tapia rodeaba todo su
perímetro;
un portalón de cantería facilitaba el acceso al
campo. |
| Toda la superficie se hallaba ajardinada y en ella crecían
frondosos
álamos que proporcionaban sombra a las numerosas sepulturas
allí
existentes, en las que reposaban los restos mortales de los vecinos
probres del barrio de Triana. |
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| La tapia fue demolida en 1664,
quedando despejado el lugar. Muchos años después,
en 1892, se alzó en
la plaza el munumento a Colón y sería enriquecido
el frontis de la
iglesia con la marmórea escultura de San Francisco de
Asís. |
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3.
La Alameda de Colón |
| En el solar que hoy ocupan la Alameda , el Gabinete
Literario y la Plaza
de Cairasco, se levantaba hasta el año cuarenta del
siglo XIX, el convento de San Bernardino de Sena de monjas de Santa Clara. |
| Era
un caserón inmenso, cuyos exteriores lo formaban tapias enjabegadas en las que
se abría algún que otro ventanuco, poco necesario, por cierto, a sus moradoras,
que más tenían que mirar al cielo que a la calle. Fue fundado en el año 1664 y
el núcleo del mismo lo constituyó la casa de Bartolomé Cairasco
de Figueroa. |
| La vida de este monacato no fue larga: ciento setenta y seis años,
ya que en 1840 los munícipes capitalinos decidieron expulsar a las religiosas
de su casona y demolerla, para construir en el generoso solar la Alameda , una plazoleta y
un teatro, que es en la actualidad el Gabinete Literario. |
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| La Alameda llegó a adquirir en la decimonónica centuria un prestigio y
una categoría social de “salón” elegante, inigualado por los paseos
públicos del archipiélago. El “salón central”, como llamaban al paseo ancho,
estaba bordeado de plátanos del Líbano y en él se reunía el señorío de la
ciudad; los paseos laterales estaban destinados al artesanado. |
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En uno y otros,
numerosos bancos de cantería, en forma de “sofás”,invitaban al descanso
mientras la banda de música del Regimiento deleitaba a la concurrencia con sus
tocatas.
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| Un horario riguroso regía la apertura
y cierre del jardín. Se abría en verano a las seis y en invierno a las siete de
la mañana. El cierre era en verano a las once de la noche y en invierno después
de las oraciones. |
| La
Alameda se denominó primero de “Santa Clara” y, a partir de 1892, de
“Colón”, en recuerdo del Almirante. |
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4.
Calle del Doctor Domingo Déniz |
| Con este nombre se distingue la
calle situada al poniente de la
Alameda de Colón. Se inicia frente a la puerta principal de la Parroquia de San
Francisco de Asís y termina en la confluencia de las calles de San Nicolás y
los Remedios. Con anterioridad era conocida como de Santa Clara, por hallarse
junto al convento de las religiosas clarisas que se
alzaba en el solar que hoy ocupa la
Alameda y el Gabinete Literario. |
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| El nombre actual
responde a un acuerdo del Ayuntamiento de la capital, que quiso honrar la
memoria de este benemérito personaje que tanto contribuyó al embellecimiento
del barrio de Triana y a la promoción cultural de los
canarios. |
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| Domingo Déniz Grek nació Las Palmas de Gran Canaria en 1808, en
la casa familiar ubicada en esta misma calle. Estudió medicina en la ciudad
francesa de Montpellier, en la que se doctoró.
Posteriormente se estableció de forma permanente en su ciudad natal, en la que
se consagró a su ejercicio profesional, tarea que simultaneó con la dirección
del Hospital de San Martín y Cuna de Expósitos. |
| Desde su puesto en la
Real Sociedad Económica de Amigos del País acometió la
publicación del Diccionario de Historia Natural del insigne José de Viera y Clavijo. Fruto de su gran inquietud intelectual fueron un
tratado de Geografía y Cosmología y una Historia de Canarias, en dos volúmenes,
que permanece inédita. |
| En su niñez colaboró
con su tío Pedro Alcántara Déniz, alcalde que fue de
la ciudad, en los ensayos del cultivo de la cochinilla, actividad que se
convertiría en fuente de riqueza para las islas. |
| Por su dilatado quehacer
sanitario, especialmente en los dolorosos meses en que la isla padeció la
epidemia del cólera, le fue concedida la Cruz de Beneficencia. Falleció en 1877. |
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5. Calle del General Bravo |
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Por el naciente de la Alameda de Colón discurre la calle denominada GENERAL
BRAVO, que se inicia en la Plaza
de San Bernardo y finaliza en la calle Remedios. A ella dan las fachadas de
nobles edificios como el Gabinete Literario, el convento de las religiosas
Dominicas, la pared del naciente de la parroquia de San Francisco y el
Conservatorio de Música.
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El nombre de esta vía recuerda al ilustre patricio Don
Pedro Bravo de Laguna y Joven (1832-1896), militar con una brillante
trayectoria, en la que destaca su participación en las campañas de las guerras
carlistas y de Hispanoamérica. En varias ocasiones desempeñó el cargo de
Gobernador militar de Gran Canaria y se destacó, en 1854, por formar parte del
grupo de oficiales que, de forma voluntaria, se dirigió al Palacio Real para
dispensar protección a la
Reina Isabel II del ataque que se anunciaba y escoltarla, en
el caso de que se viera obligada a evacuar la capital, gesto caballeroso que
mereció la estima de la reina y su familia.
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| Memorables fueron asimismo sus actuaciones en el
ámbito cultural, tanto como presidente de la Real Sociedad
Económica de Amigos del País de Gran Canaria como del Gabinete Literario,
entidad para la que gestionó y obtuvo la propiedad del señorial edificio
que ocupa en la actualidad. |
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Sus intervenciones políticas estuvieron siempre encaminadas
al progreso de Gran Canaria y las otras islas del grupo oriental, prestando su
estrecha colaboración a los hermanos don Fernando y don Juan de León y Castillo
para obtener las destacadas mejoras conseguidas entonces por las islas, de
manera especial la construcción del Puerto de la Luz. Fue senador del
Reino, diputado a Cortes en varias legislaturas, por los distritos de Guía y
Las Palmas. Se suele decir, con sobrada razón, que su biografía se funde con la
“historia grande” de Gran Canaria durante los últimos cincuenta años de su
vida.
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A pesar de hallarse gravemente enfermo, en 1896 hizo viaje a
Madrid para realizar gestiones en pro de Gran Canaria. Ya no regresaría, porque
en la Villa y
Corte dejó de existir.
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6. Calle de Los Remedios |
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Esta vía, situada en la cabecera sur de la Alameda de Colón, la separa
del edificio de la Caja de Ahorros y en ella se hallan asimismo la
Biblioteca Insular, los juzgados y el centro comercial Monopol.
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| El nombre rememora
a una desaparecida ermita, de generosas proporicones, que estuvo
situada al comienzo del barrio de Triana, lindando con el Guiniguada y
cuya construcción databa de 1497. |
| Al parecer, la ermita salió indemne del ataque perpetrado contra la
ciudad por el almirante Van der Does en junio de 1599, pero no pudo
resistir el paso de los años, y a finales del siglo XVIII fue declarada
en ruinas. Entonces, algunos de sus ornamentos, cuadros e imágenes
pasaron a la iglesia de San Francisco de Asís; entre las efigies se
hallaba la del titular del templo, Nuestra Señora de los Remdios, de
gran calidad artística. |
| Cuando
en 1821 fue creada en la iglesia de San Francisco la parroquia de la
jurisdicción de Triana, tuvo como titulares a la Virgen de los Remedios y
San Francisco. La inestabilidad política de aquellos años provocó la suspensión
temporal de la recién creada parroquia, que tuvo una vida corta. Al ser
reinstaurada, el 16 de junio de 1840, por el enérgico obispo don Judas Romo y
Gamboa, lo haría
con el solo nombre de San Francisco de Asís. |
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La antigua,
venerada y hermosa imagen de la Virgen de los Remedios seguiría, no
obstante, en la parroquia de San Francisco más de un siglo, pero
cuidadosamente guardada en una de sus sacristías, sin que se le
tributara culto. En los años veinte de la pasada centuria fue cedida a la
ermita de San Antonio Abad, y en este recoleto templo de Vegueta se
encuentra en la acutalidad, ocupando la horanacina central del retablo
principal.
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7. Plaza de Cairasco |
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Este espacio de forma triangular, que se extiende delante del
edificio del Gabinete Literario, lleva el nombre del insigne poeta
grancanario Bartolomé Cairasco de Figueroa (1583-1610), cuya
efigie marmórea remata la fuente ajardinada que se alza en su
centro. Tanto el rótulo de
la plaza como el monumento están de sobra justificados por dos motivos:
por la valía del personaje y porque, antes de que en aquella plaza se
edificara el convento de las religiosas clarisas (1664), fue casa y
huerta deBartolomé Cairasco.
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Resulta difícil
resumir en pocas líneas la vida de una figura tan sobresaliente:
canónigo de la Catedral de Santa Ana, poeta, músico, dramaturgo que
cuenta con una extensa obra literaria. En ella destacan títulos como
“El templo militante”, la traducción al castellano
de la
“Gerusalemme liberata” de Torcuato Tasso, la “Esdrujulea”, una “Vita
Christi” y numerosas comedias que solían ser representadas dentro o en
el pórtico de la Catedral con motivo de festividades litúrgicas o el
recibimiento de un nuevo obispo. A las reuniones eruditas que
organizaba en el jardín de su casa concurrían, entre otros, Antonio de
Viana, Leonardo Torriani, Abreu y Galindo, Juan de la Cueva, Luis
Pacheco de Narváez, etc. Cairasco, introductor del verso esdrújulo en
la poesía castellana, solía dar a conocer en esta “academia” las
primicias de su fecunda obra. |
| Al fallecer en
1610, y según había dispuesto, recibió sepultura en la capilla de Santa
Catalina de la Catedral de Santa Ana. Tanto Miguel de Cervantes como
Lope de Vega exaltaron, en sendas composiciones poéticas, los valores
de este innovador poeta canario, acreedor de este epitafio: |
«El músico y poeta celebrado en todo el mundo
yace aquí enterrado, su fama vuela hacia las estrellas.
Que así sea para siempre.»
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8. Calle de Muro |
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Esta vía, con nobles edificaciones neoclásicas a ambos lados,
se inicia en la calle de los Remedios y termina en el Guiniguada. No es de las
más largas del barrio de Triana, pero sí
una de las más céntricas y de mayor tráfico. Se denomina Muro en recuerdo de D.
Salvador Muro, primer subgobernador de Gran Canaria, designado por el Gobierno
Central en 1852.
D. Salvador Muro se tomó muy en serio el cargo, y su gestión al
frente de la subgobernación resultaría altamente beneficiosa para los intereses
de Gran Canaria, al dotarla de una cierta autonomía administrativa en las
parcelas de educación, beneficencia, sanidad, materia impositiva, etc.
Ante la política acaparadora que había seguido Tenerife a
partir de 1822, año en que consiguió Santa Cruz ser designada capital del
archipiélago, la mano izquierda de Muro hizo posible que Gran Canaria volviera
a recuperar, en determinadas materias, la capacidad para resolver sus propios
intereses. Con estos logros, las aspiraciones de nuestra isla no quedaban
satisfechas, pero mejor era poco que nada.
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Con anterioridad esta vía era conocida popularmente por la
calle del perro, a causa de un pilar público en ella existente y que estaba
rematado con una cabeza canina. La corporación municipal, en prueba de
gratitud, acordó rotularla con el nombre del subgobernador Muro, que tanto se
había desvivido en atender las justas aspiraciones de Gran Canaria. |
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9. Plaza de Hurtado de Mendoza |
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| Este acogedor espacio urbano linda con la calle de Muro y el
barranco Guiniguada, oculto con la vía que discurre sobre
él. |
Su
nombre constituye un homenaje a la memoria de Don Ambrosio Hurtado de
Mendoza y Pérez Galdós (1858-1922), abogado, dinámico alcalde de la
ciudad de Las palmas de Gran Canaria y líder del movimiento político
que tuvo como bandera el divisionismo, cuyo fruto sería la creación de
la provincia de Las Palmas, logro que él no llegó a ver.
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| Hechos
destacados de su gestión municipal fueron la brillante recepción que la
ciudad hizo en 1906 al rey Alfonso XIII, primer monarca español que
visitaba el archipiélago, la remodelación de la calle Mayor de Triana,
que significó la desaparición del estrechamiento que la afeaba, y la
subsiguiente construcción, en ese lugar, de la serie de casas de estilo
modernista que hoy embellece la vía. |
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| La plaza rotulada con su
apellido se denominó primeramente “Príncipe Alfonso” por poco tiempo,
ya que al ser destronada su madre Isabel II en 1868, pasó a llamarse De
la Democracia y finalmente de Hurtado de Mendoza. Popularmente es
conocida también por Plaza de las ranas, debido a los dos batracios que
decoran el estanque central. Un monumento de mármol de Carrara perpetúa
el recuerdo del benemérito alcalde capitalino. |
| La plaza adquirió
el rango de tal por iniciativa de Don Antonio López Botas, el
inolvidable munícipe del siglo XIX que acometió las obras con dinero de
su propio bolsillo, porque entonces el Ayuntamiento apenas tenía
presupuesto para pagar a sus pocos funcionarios. |
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10. Calle de Lentini |
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Discurre esta vía a lo largo del costado norte del
Guiniguada, desde la calle de Muro hasta el Teatro Pérez Galdós.
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| Originariamente se denominó calle del Sol. Pero a partir de 1840 decidió el Ayuntamiento
capitalino rotularla con el nombre de Lentini, en recuerdo de D. Benito Lentini
Messina. Como pregonan sus apellidos,
este D. Benito era italiano y músico por añadidura. |
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Arribó a Las Palmas de Gran Canaria en los años veinte
del siglo XIX para dar unos conciertos y aquí se quedaría para siempre.
Contrajo matrimonio en dos ocasiones y ambas con damas canarias. Según señala
Domingo Déniz Grek fue profesor de música y canto, director interino de la Capilla de Música de la Catedral de Santa Ana, concejal
del Ayuntamiento, persona de viva imaginación y de acertadas iniciativas
urbanas.
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Lentini
sería uno de los más dinámicos impulsores de la construcción de la Alameda, del viejo Teatro
Cairasco y, de manera especial, de la calle que hoy lleva su nombre y de sus
alrededores.
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| Por donde en la actualidad discurre esta vía, tan transitada a todas horas, era originariamente un derrumbadero
que las aguas del Guiniguada, en los inviernos fuertes, invadían y cortaban el
paso. Lentini proyectó el gran muro de contención, el relleno y pavimentado, la
colocación de poyos para el descanso de los viandantes y la plantación de
árboles ornamentales. |
| Otra
preocupación de Lentini sería la de inculcar a los vecinos de la ciudad el
cuidar la imagen de la pequeña urbe; que pintaran las fachadas de sus casas y
que contribuyeran con diligencia a la limpieza de sus calles, desterrando la
costumbre de arrojar a ellas la basura y aguas fecales. En definitiva,
trasplantó a Gran Canaria la preocupación por el esmero y la belleza que
imperan en su Italia natal, fruto de los arquitectos renacentistas y barrocos. |
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11. Calle de Cano |
| Esta
calle se incia en Los Malteses y finaliza en la arbolada calle de San
Bernardo. En el siglo XVI se la conocía por "Ventimiglia",
porque en ella residía el comerciante genovés del mismo
apellido; después de "La Carrera" y por último de "Cano". |
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| El
desacuerdo sobre su actual nombre ha sido persistente: para unos recordaba a
Juan Sebastián Elcano, que en 1522 fue el primero en dar la vuelta al mundo;
otros eran de la opinión que homenajeaba a Tomé Cano, famoso constructor de
naves, nacido en Garachico (1545-1625); también al diligente corregidor de
nuestra ciudad: Vicente Cano y Almazán; o al hecho de que en ella se ubicara la
oficina recaudatoria del canon o impuesto municipal. Todo quedaría aclarado
cuando el genealogista Miguel Rodríguez Díaz de Quintana dio a conocer que en
esta vía, Antonio Francisco de Sosa, apodado “el Cano”, tuvo diversas
propiedades y comercios. |
| Hasta
bien entrado el siglo XIX abundaban en ella las casas terreras de
deleznable arquitectura, destinadas a tiendas de "aceite y vinagre",
latonerías, zapateros remendones, lonjas de pescado salpreso y otras
actividades de poca monta. La casa en la que hoy existe una sucursal de
la firma de joyeros más famosa de Europa fue, hasta los años setenta
del siglo pasado, una construcción terrera, con latada y parra en la
azotea, destinada a taberna de ínfima categoría. Eran los hitos, que
recordaban que hasta hacía unas décadas, el Real de Las Palmas
finalizaba en la calle de San Bernardo. |
| Alternando
con estos modestísimos inmuebles, lucían sus fachadas otros de noble
prestancia habitados por acaudaladas familias de la burguesía canaria.
En uno de ellos nació, en 1843, D. Benito Pérez Galdós, gloria de las
letras españolas. |
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12. Calle de Los Malteses |
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Es la vía que comunica la Alameda de Colón con la
calle Mayor de Triana. Con anterioridad se denominó “calle del Agua”; después
de “Gotardo” y, a partir del siglo XVIII, “los Malteses”, a causa de los
numerosos naturales de la isla de Malta que emigraron a Gran Canaria y abrieron
tiendas en ella: sería el inicio de la prosperidad comercial del barrio de
Triana. |
| El
flujo migratorio desde la isla de Malta hacia Canarias tuvo varias causas; una
de ellas sería la decadencia de la Soberana
Orden que provocó un
período de inquietud social y de revueltas que trajo consigo la crisis del
comercio maltés y, de modo especial, de la actividad pesquera.Esas
circunstancias adversas motivaron el éxodo de algunos comerciantes y armadores
hacia nuestro archipiélago. La colonia maltesa la formaron, entre otras, las
siguientes familias: Sortino, Inglott, Parlar, Portelli, Magrid, Bonello, Grek,
Azopardo, Olleño, Ferrugia, Ostia, Espiretti, etc. La mayoría abrió sus tiendas
en “La Peregrina”
y en la calle de “Gotardo” que, desde entonces, comenzó a ser conocida por “Los
Malteses”. |
| Esta
vía capitalina fue elegida por sobresalientes personajes canarios para
fabricar en ella sus mansiones. Recordaremos a dos: don Antonio de la
Rocha y Bethencourt (1708-1783), coronel del Regimiento provincial de
Telde, alcaide perpetuo de la Casa-Fuerte de Santa Cruz del Romeral y
autor de los planos del hospital de San Martín y de la basílica de
Teror. |
| El otro vecino ilustre
fue don Andrés Rusell, casado con doña María de Palencia, de
ascendencia irlandesa. Sus antepasados vinieron a Canaria a
consecuencia de la persecución de Cronwell contra los católicos en el
siglo XVII. Estos esposos serían generosos benefactores de la
advocación del Señor de la Humildad y Paciencia, cuya imagen recibe
culto en nuestra parroquia. |
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13. Calle de San Pedro |
| Con este
nombre es conocida la calle descendente que enlaza la de Lentini con la Mayor de Triana. Se explica
tal denominación porque hasta las postrimerías del siglo XVIII se veneraba en
la iglesia de los Remedios, que con ella colindaba, un imagen del apóstol,
esculpida por Martín de Andújar, cuya cabeza se conserva actualmente en el
Museo Diocesano. Años más tarde, D. José Luján Pérez, modeló la que hoy recibe
culto en nuestra parroquia de San Francisco de Asís y procesiona el Viernes
Santo. |
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| El insigne
artífice guiense recogió con gran verismo la escena en la que San Pedro,
después de negar al Maestro tres veces, se da cuenta de su cobardía y al
enfrentarse con Jesús cautivo, derrama lágrimas de arrepentimiento. |
| Una antigua
y desaparecida cofradía denominada de “Las lágrimas de San Pedro”, que
congregaba a numerosos sacerdotes, fue muy popular en la ciudad del
setecientos; contaba con un rico patrimonio ornamental que, en parte, ha
llegado hasta nuestro tiempo. |
| El paso en el que procesiona el apóstol, arrodillado a los pies de Jesús Narazeno, es de singular magnificencia. |
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14. Calle de Triana |
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Es esta vía
la de superior rango urbano de la antigua ciudad capitalina. Se inicia en la
calle de Lentini y finaliza en la de Bravo y Murillo. |
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El Real de
Las Palmas se asentó en Vegueta, en torno al lugar que hoy ocupa la ermita de
San Antonio Abad y los edificios aledaños; poco después, al incrementarse el
número de sus pobladores, éstos se vieron obligados a cruzar el Guiniguada y a
expandirse hacia el norte, sector al que los andaluces que acompañaban a Juan
Rejón comenzaron a llamar Triana.
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El topónimo
“Triana”, según Francisco Morales Padrón, pudo tener su origen en el gentilicio
“Traiana”, derivado del apellido de la poderosa familia de los Trajanos,
avecindada en Itálica; o en el vocablo latino ”trans amnis” (al otro lado del
río). Lo que no ofrece dudas es su vinculación con Sevilla.
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| Su trazado
rectilíneo lo posee gracias a los desvelos del Ayuntamiento, presidido por don
Ambrosio Hurtado de Mendoza, que acordó el derribo de una serie de casas que la
estrechaban, y que fueron reemplazadas por los edificios de estilo modernista
que hoy la embellecen. |
| En esta
arteria residen en la actualidad importantísimos comercios, oficinas y sucursales
bancarias que le imprimen un gran dinamismo. Es, sin duda, el meollo de la
ciudad antigua que habla con lenguaje de hoy. |
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15. Calle de San Diego de Alcalá |
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La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ha querido que el
recuerdo de San Diego de Alcalá sea cotidiano y, por ello, ha rotulado
con su nombre la calle que se halla junto al lateral norte del barranco
Guiniguada. |
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Este
fraile franciscano llegó a Fuerteventura sobre 1441, en compañía de
fray Juan de Santorcaz, con la misión de evangelizar aquella isla. A
pesar de no ser presbítero, sino un humilde hermano lego, fue nombrado
guardián del convento de San Buenaventura, ubicado en Santa María de
Betancuria, primera fundación monástica del archipiélago. De este
cenobio sólo quedan hoy sus venerables ruinas.
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| La
orden franciscana, al expandirse por las siete islas, con numerosos
conventos y nutridas comunidades, se vio obligada a constituirse en
Provincia, que fue puesta bajo el patrocinio de San Diego de Alcalá. |
| En
el templo parroquial de San Francisco de nuestra ciudad recibe culto
una hermosa talla policromada del siglo XVII, de este santo misionero.
Se le representa abrazado a una gran cruz, en recuerdo de lo que cuenta
la historia y recoge Viera y Clavijo: Desde que desembarcó en
tierra majorera se echó a cuestas una cruz que traía
consigo hasta llegar a la puerta de su convento, donde la
colocó. Tenía la costumbre de que una cruz encabezara siempre sus actuaciones catequísticas. |
| Han
pasado cinco siglos desde la llegada del humilde lego franciscano al
archipiélago y los estudiantes canarios de todos los niveles
académicos – que siempre buscan algún motivo para
holgar – acordaron denominar con el nombre de “fuga de San
Diego” una vacación másde las muchas que disfrutan a lo largo del curso. |
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16. Calle de La Peregrina. |
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Así
se denomina una de las vías del barrio de Triana. No puede
presumir de larga (119 metros), ni de ancha (4,30 metros), pero
sí de antigüedad. En el plano del ingeniero cremonés
Leonardo Torriani, trazado en la última época del siglo
XVI, ya aparece tal y como es hoy. Desde entonces es conocida como
calle de LA PEREGRINA, que sigue con el mismo rótulo. |
| ¿ Quién
fue la dama cuyo recuerdo permanece vivo enesta calle trianera? A dos
vecinas, ambas coétaneas, se les atribuye la maternidad de la
rúa. La primera sería Mariana de Múxica, nacida en
Sevilla, pero de noble ascendencia grancanaria. Doña Martina y
su marido, Jerónimo de Zúñiga, emprendieron viaje
a Indias, pero la nave fue apresada por el pirata Morato Arráez
y llevados a Berbería, donde falleció el esposo y
nació una hija, a la que dejó como rehén para
venir a Gran Canaria, vistiendo hábito de peregrina. |
| Aquí
pidió limosna a la parentela para rescatar a su
pequeña hija, alojándose en una de las casas de esta
calle. Su vida fue un cúmulo de desgraciados acontecimientos
imposibles de narrar en este lugar. |
| La
otra posible candidata se llamaba Peregrina de Montesa, casada
con Mateo Carrasco Maldonado, ambos de elevada alcurnia y avecindados
en la vía a la que nos referimos. Por su ascendencia genovesa y
vinculación con el convento franciscano, sus restos mortales,
con toda seguridad, descansan en el presbiterio de la Iglesia
Parroquial de San Francisco. |
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17. Calle del Doctor Rafael González |
| En
esta vía del barrio de Triana, que enlaza la calle Malteses con de
Torres, vivió y falleció el prestigioso médico D. Rafael González
Hernández. Para perpetuar su memoria acordó el Ayuntamiento capitalino
rotularla con su nombre. |
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| Don
Rafale González Hernández (1866-1941), nació en Arrecife de Lanzarote;
estudió Medicina en la universidad de Montpellier, obteniendo el grado
de doctor en 1892. En Las Palmas desarrollaría una labor profesional,
social y cultural encomiable. Fue el primer presidente del Colegio
Oficial de Médicos (1924) y desempeñó también, durante varios años, la
presidencia del Museo Canario y de otras instituciones culturales. Sus
compañeros de profesión patrocinaron la creación de una beca con su
nombre, destinada a un estudiante de brillante expediente académico que
deseara estudiar Medicina. Dejó de existir en su casa capitalina en
1941. |
| Con anterioridad y
desde hacía siglos, se denominaba la calle con el gentilicio "de los
Moriscos", porque en ella se habían establecido los descendientes de
los musulmanes que se quedaron en la Península al finalizar la
Reconquista, y que optaron por bautizarse, aunque en la intimidad
siguieron practicando de forma oculta el islamismo. |
| Estos
moriscos de Canarias ejercían el pequeño comercio, la
buhonería; eran hábiles agricultores y artesanos, sobre
todo en trabajos de carpintería de los que se conservan los
artesonados mudéjares, como los de nuestra parroquia. En 1609,
reinando Felipe III, se pudo constatar la existencia de acercameintos
peligrosos de miembros de esta minoría con los bereberes del
Norte de África y se decretó su expulsión. Sin
embargo, esta medida no sería aplicada en Canarias y siguieron
viviendo en las islas, conviviendo pacíficamente con la
población que profesaba otro credo. |
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18. Calle de Maninidra |
| Donde
finalizaba por su lindero norte el desaparecido convento de San Francisco de
Asís, se halla la calle que actualmente lleva el nombre de MANINIDRA. Por ella
tiene su entrada principal el Conservatorio de Música de Las Palmas, que vino a
ocupar parte del antiguo solar conventual. |
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| Maninidra
fué un personaje singular, que desarrolló un papel relevante entre los aborígenes
coetáneos a la conquista de Gran Canaria: era uno de los seis guaires que formaban la cúpula militar
del guanarteme de Telde. De él, dicen
las Crónicas de la Conquista,
que era « hombre alto de cuerpo, de
señaladas fuerzas y victorias...que hacía maravillas con una gran espada de
palo, que de un golpe derriba a un hombre y quiebra las patas a los caballos...» |
| Luchó
contra las tropas castellanas dando muestras de valor y astucia en el ataque a
la torre de Gando que logró conquistar haciendo prisioneros a sus defensores.
En una escaramuza posterior sería derrotado y apresado. Durante su cautiverio
recibió el sacramento del Bautismo y se le impuso el nombre de Pedro. |
| Participó
en las conquistas de Tenerife y La
Palma a las órdenes del adelantado Alonso Fernández de Lugo,
al que también siguió en su expedición a la costa de Africa. Allí, lejos de sus
islas y de su gente, perdió la vida. |
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19. Calle de San Bernardo |

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Casi
hasta la mitad del siglo XIX, la ciudad de Las Palmas de Gran
Canaria finalizaba en la calle de San Bernardo; a partir de ella se
extendía el arrabal capitalino. Lleva el nombre de San Bernardo
porque a esta vía daba la fachada principal del monasterio de
religiosas bernardas, "el mayor convento - según Pascual Madoz -
que ha existido en Canarias. Constaba de cuatro grandes patios, un
hermoso jardín y una magnífica huerta con el agua
suficiente para el regadío. Poseía un bonita
iglesia, aunque pequeña..." En el año 1842, y dentro del
programa desamortizador de Mendizábal, se sacó a
pública subasta por la suma de mil pesos. Los adjudicatarios
demolieron el convento y el inmenso solar fue parcelado y vendido.
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| San
Bernardo de Claraval (1090-1153), ingresó como monje en la célebre
abadía francesa situada en Cîteaux, de la Orden de San Benito. Este
monasterio llegaría a contar con 700 religiosos y fue la cabeza de una
especie de federación de cenobios compuesta por más de 160
monasterios. Tal engrandecimiento sería la obra fecunda de San Bernardo. |
| San
Bernardo llegó a tener tanto predicamento que su actividad de
arbitraje se extendió a toda la Europa medieval, solucionando
conflictos entre príncipes, monarcas y caballeros feudales. Los
reyes y papas solicitaban sus consejos, desarrollando un papel
destacado en la organización de la segunda cruzada. |
| Tuvo
una ferviente devoción a la Virgen, devoción que ha
quedado impresa, de forma indeleble, en el espíritu del Cister.
Algunas de las oraciones marianas que rezamos actualmente los
cristianos fueron escritas y propagadas por San Bernardo. Fue
canonizado en 1173. |
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